El pecado tiene dos significados: existen pecados definidos por Dios y pecados definidos por los hombres. La palabra pecado, en griego, significa “perder la marca”, lo que quiere de decir “no hacer lo justo”. Entonces, ¿Qué es pecado?… es desobedecer, no seguir correctamente las leyes de Dios.
Generalmente medimos nuestros pecados de acuerdo con nuestra conciencia, pero estos no son una ofensa contra el mandamiento de Dios, pero el hombre es juzgado de acuerdo con su ambiente, corazón y conciencia. Es decir, la acción misma puede ser considerada o no como un pecado dependiendo del estándar de cada persona. Por eso Dios nos ha dado 613 artículos de la Ley para ser usados como un estándar para el juicio.
Así, los pecados definidos por el hombre son contra la Ley nacional, Ley civil, Conciencia de hombre, Ley de Dios, moralidad y normas sociales. Sin embargo, no debemos establecer nuestro estándar de pecados sobre nuestra conciencia. El pecado de nuestra conciencia no está de acuerdo con lo que Dios ha definido como pecado. Por eso no debemos escuchar nuestra conciencia, más bien debemos basar nuestras acciones en el mandamiento de Dios.
Cada uno de nosotros tiene una idea propia de que es el pecado. Algunos lo consideran como defectos y otros lo consideran como actitudes deformadas. Por ejemplo, en Corea, la gente cubre las tumbas de sus padres con hierbas y considera su deber cortar las hierbas y atender las tumbas hasta que ellos mismos mueran.
Pero en caso de una tribu primitiva en Papua Nueva Guinea, ellos honran a sus padres muertos al compartir el cuerpo entre los miembros de la familia y lo comen (no es seguro si ellos lo cocinan o no antes de comer). Esto es para prevenir que el cuerpo sea comido por los insectos. Estas costumbres demuestran que los conceptos humanos de pecado son muy variados.
Pero debemos estar claros, la Biblia nos dice que el pecado es desobedecer las órdenes de Dios. Jesús dijo: “Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: como los lavamientos de jarros y vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. Les decía también: ¡Qué bien dejáis a un lado el mandamiento de Dios, para conservar vuestra tradición!”. (Marcos 7:8-9)
En definitiva, a Dios no le importa cómo la gente ve el mundo exterior. El ve el fondo de nuestro corazón.
Recordemos: “Y decía: Lo que sale del hombre, eso contamina al hombre. Porque de adentro, del corazón de los hombres salen las maquinaciones perversas, las fornicaciones, hurtos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, el engaño, la desvergüenza, envidia, maledicencia, arrogancia, estupidez; todas estas maldades salen de adentro y contaminan al hombre”. (Marcos 7:20-23)
Pastor General
Juan Carlos Hernández
Iglesia del Desierto de The New Life Mission Chile
Para dilucidar mejor sobre esta Enseñanza Bíblica pueden solicitar el Libro: ¿Realmente has nacido de nuevo por Agua y El Espíritu?, o Ayuda Espiritual llamando a los fonos 057.445859 / Móvil 82010059. O acercarse a la Biblioteca Cristiana ubicada en Iquique (previa coordinación).
